Tu cuerpo no solo reacciona al turno que te toca: reacciona a cuánta luz hay cuando entras y cuando sales. En otoño e invierno esa variable cambia, y lo que funcionaba en verano puede dejar de hacerlo.

Por qué la falta de luz afecta más al turno de noche
Con menos horas de sol disponibles, el cuerpo recibe menos señales para regular el reloj biológico, y el turno de noche se nota más.
Luz artificial: cuándo usarla y cuándo evitarla
Luz intensa al empezar el turno de noche, y evitar pantallas y luz fuerte antes de dormir, ayuda a marcar mejor cuándo toca estar despierto y cuándo no.
Ajustar la hora de acostarte a los meses oscuros
Si sales de trabajar y ya es de noche, el cuerpo recibe señales contradictorias. Adelantar o retrasar ligeramente la rutina de sueño en invierno ayuda a compensarlo.
El reto de los turnos de mañana en invierno
Entrar cuando todavía es de noche también cuesta. Anticipar el cuadrante y planear la exposición a luz natural en cuanto sea posible marca la diferencia.